Escrito por: Alaggo
Llegan las elecciones sindicales
Con las elecciones sindicales, llegan los cantos de sirenas. Al igual que, llegarán los cantos de sirenas cuando lleguen las elecciones municipales. Entonces es cuando nos entregarán la VPT (Valoración de puestos de trabajo), es decir una subida mínima de sueldos, unas migajas que a la mayoría desgraciadamente le satisfará el buche, y en agradecimiento a quienes les oprimen, les darán su voto para seguir perpetuando su poder, sus privilegios, en definitiva su rodillo sobre la clase trabajadora.

¿Qué implica unas elecciones? Promesas vacías, mucha retórica.
El modelo sindical de participar en las elecciones a los comités de empresa, solamente fomenta la competencia y división entre la clase trabajadora. Es la desmotivación de los trabajadores y trabajadoras como actores principales en el centro de trabajo. Incluso antes de dichas elecciones, que al igual que unas elecciones parlamentaria donde los partidos se pelean por una cuota de poder, dejando de lado la lucha colectiva desde abajo, convirtiendo las disputas en el circo que el resto de trabajadores y trabajadoras presenciamos sin beneficio alguno.
Delegar es dejar en manos de unos pocos nuestra capacidad de decisión, disminuyendo nuestra capacidad de actuar. Cuando delegas en otra persona pierdes la oportunidad de aumentar tu capacidad. Por eso no dejes de interesarte por tus cosas y compartirla con los demás, lo contrario es la manera más fácil de manipularte, de controlarte
Delegar es dejar en manos de unos pocos nuestra capacidad de decisión, disminuyendo nuestra capacidad de actuar.
A quienes como organizaciones sindicales van predicando en el desierto pidiendo votos y toman los mismo vicios que los partidos políticos, nos venden el humo de la VPT como lo más que se puede lograr, y la usan como cebo en unas elecciones. Pero no serán estas quienes vayan a decidir cuándo y cómo la VPT saldrá a la luz. Saldrá porque es un proceso que tiene que cerrarse tarde o temprano, y saldrá cuando al político de turno le beneficie en ese momento. ¿Y de qué manera? Poniendo de rodillas a quienes dicen representar a los trabajadores y trabajadoras. Y si no se pasa por el aro, no hay prisas el tiempo juega en su favor, seguiremos con los mismos sueldos, las mismas miserables condiciones económicas que de camino ayuda a que le salgan las cuentas a costa de nuestras espaldas.
Esto demuestra que la representatividad sindical no da poder de decisión, da sumisión en una negociación de salón. Da derecho a unos “representantes” a firmar un papel por el cual la clase trabajadora no ha podido luchar previamente por ello. Y da derecho a esos electos a unos privilegios sobre el resto de la plantilla. Derecho, por ejemplo, a horas liberadas que no tienen que justificar para emplearlas, supuestamente en actividades sindicales, mientras el resto de trabajadores y trabajadoras cumplimos con nuestros horarios y jornadas laborales. A saber en qué se emplearán. También, da derecho a obtener información teniendo así ventaja sobre el resto de la plantilla. Y cuando se pide que también, como empleado, tener acceso a ella, nos la niega, al igual que hace la empresa, denegándonosla con la excusa del sigilo. Ni que fuese esto la CIA o el KGB. Ninguneando así una información que nos afecta y que tenemos derecho a disponer para nuestra libertad de derecho a la información y sobre todo para nuestra defensa.
Sindicato que en su programación electoral fomenta curso enfocado a la motivación y al manejo del estrés. Apestando esto a puro coaching con soluciones individuales en vez de colectivas. La motivación de la clase trabajadora en ir a su centro de trabajadora no es otra que obtener un sueldo digno para una vida digna. Lo demás, es puro marketing patronal que sindicatos verticales y líderes sindicales han hecho suyo. No necesitamos que nos coman la moral de que tenemos que ir al trabajo con una motivación personal cada día, cuando lo que es deprimente es ir a ganarte el pan por un salario humillante, haciendo encajes de bolillo con horas extras en nuestros días de descanso para llegar a fin de mes con un coste de la vida cada vez más indecente. El estrés no se soluciona con cursos milagrosos, sino mejorando colectivamente una realidad laboral y económica contra quienes nos pretenden que nos quedemos estancados, en el mejor de los casos.
El sindicalismo debe ser de confrontación y no de concertación
La clase trabajadora no se defiende exponiendo, mencionando, considerando, solicitando en un panfleto electoral sino exigiendo, peleando, luchando dentro y fuera de la empresa, en la calle, dentro pero sobre todo fuera de los horarios de trabajo, y no solamente de lunes a viernes y en horas sindicales. Defendernos como clase trabajadora debe ser las 24 horas, los 365 días del año porque no es un trabajo, no es un oficio, es militancia, solidaridad y sacrificio. El sindicalismo debe ser de confrontación y no de concertación porque cuando uno se defiende es inevitable el conflicto.
CNT es un sindicato que entre todos lo gestionamos, sin cúpula que dirija o gestione los conflictos y nos venda. Y así, lo queremos implantar siempre en los centros de trabajo. No queremos delegar en nadie nuestras decisiones como colectivo. Optamos por la acción directa para las conquistas importantes lo que implica la participación completa de la clase trabajadora por igual.
“La participación de los trabajadores en los trabajos parlamentarios, anquilosa su poder de resistencia y convierte en nada toda su lucha.” (Rudolf Rocker)
No votes. Tu voto les da privilegios.
Alaggo