Escrito por: Obed Santos
Tecno feudalismo
Como historiador y anarquista muchas veces observo con inquietud como la Historia es cíclica, y con sus matices obviamente, la historia se repite. Así pues, ¿qué periodo histórico puede tener más similitudes con los acontecimientos actuales? Y sin duda y por muchos motivos, el periodo que en mi opinión más se asemeja al actual es la crisis político-económica que se da en Europa desde la caída del Imperio Romano de Occidente hasta el surgimiento del pleno Feudalismo tras la caída del imperio Carolingio y la consolidación de la nobleza terrateniente como clase dirigente tanto en el aspecto político como económico.
Por consiguiente, voy a nombrar algunas cuestiones que son cuanto menos indicativas de por dónde va el capitalismo actual y que herramientas están usando las élites para conseguir sus objetivos.

1. La Privatización del Poder: De la Espada a la Tecnología
En ambos periodos, asistimos a la descomposición de un orden centralizado (el Imperio/Estado-Nación) en favor de una casta que no rinde cuentas a una esfera pública, sino a su propia capacidad de ejercer fuerza o control. En este caso, si bien el poder coercitivo continua en manos del estado burgués, no es menos cierto que las relaciones personales con los políticos, las presiones económicas y el control de la opinión pública mediante la compra de las redes sociales y el control de los medios tradicionales hacen que esta nueva élite no necesite del poder coercitivo tanto para ejercer el control social.
Del Siervo de la Gleba a las suscripciones de servicios
Mientras que durante la edad media las élites extractivas se servían del diezmo para el mantenimiento de los rentistas (tanto a los nobles como a los religiosos) y para atar a los siervos mediante la sumisión espiritual y física, hoy en día las élites tecnológicas se sirven de las suscripciones a servicios y entretenimiento para atar a los usuarios y someterlos a una especie de vasallaje digital. Un claro ejemplo de esto es la necesidad de tener una cuenta de Gmail, para poder acceder a ciertos servicios o la Apple id. De tal forma que ya no eres el propietario del objeto (de la tierra en la edad media) sino un usufructuario que paga sus diezmos o suscripciones para poder vivir.
La cesión obligatoria o encubierta de tus datos para poder obtener beneficios de ellos y crear perfiles de consumo para las empresas, son otra forma de pago de los diezmos por parte de los nuevos siervos digitales. Suelen ser pasados por alto por parte de los estados que han dejado de proteger a sus ciudadanos para ayudar a las empresas a convertirlos en buenos consumidores.
Los multimillonarios tecnológicos (Musk, Bezos, Zuckerberg) operan como los nuevos barones.
La Alta Edad Media: El Señorío Territorial
Tras la caída del poder central carolingio, el «Estado» no desapareció en favor de la libertad, sino que se fragmentó. Los antiguos funcionarios y jefes militares se apropiaron de las tierras y de la justicia.
- Acumulación: Basada en la tierra y el trabajo servil.
- Mecanismo: La violencia física directa (el caballero).
- Relación: El campesino entregaba su autonomía a cambio de una «protección» que a menudo era la misma amenaza de la que se protegía.
La Era Actual: El Señorío de la nube
Hoy, los multimillonarios tecnológicos (Musk, Bezos, Zuckerberg) operan como los nuevos barones. No conquistan tierras, sino espacios digitales y flujos de datos.
- Acumulación: Basada en el capital intangible y el extractivismo de datos.
- Mecanismo: El algoritmo y la Inteligencia Artificial.
- Relación: El usuario entrega su privacidad y autonomía cognitiva a cambio de servicios que se han vuelto indispensables para la vida social.
El fin del sueño Liberal: El surgimiento de una nueva élite hereditaria.
La mentira del liberalismo, basada en la moral protestante según la cual con esfuerzo y sacrificio puedes triunfar en la vida y prosperar ha llegado a su fin, la generación actual a efectos de calidad de vida vive peor que la anterior y nuestros hijos sin duda vivirán peor que nosotros. Mientras que el 99% de la población pierde derechos, accesos a servicios y consumibles, la propiedad se concentra y se hereda.
Estas élites hereditarias además aportan y tributan menos al estado en proporción que las rentas obtenidas del trabajo. Las rentas del trabajo tienen una carga impositiva muy superior a las rentas del capital. Sumado a la ingeniería fiscal que solo está al alcance de las grandes fortunas, convierte en papel mojado aquello de un modelo fiscal progresivo, ya que los que menos tienen son los que más pagan. Esto es especialmente sangrante cuando los gobiernos de derechas toman múltiples medidas para favorecer a los más ricos favoreciendo las exenciones fiscales a los que más tienen.
Estas élites hereditarias además aportan y tributan menos al estado en proporción que las rentas obtenidas del trabajo.
Por tanto, se ha creado una nueva élite hereditaria que apenas paga impuestos y acumula propiedades y riquezas al igual que la nobleza medieval durante su surgimiento a lo largo de la alta Edad Media.

2. El Colapso de lo Público y privatización de lo colectivo.
En ambos escenarios, el ente centralizado pierde el monopolio de la coerción y la capacidad legislativa, además se privatiza lo público para engordar los bolsillos de los grandes propietarios.
- Ayer: El Imperio Romano y luego el Carolingio colapsaron ante su propio gigantismo y la presión externa. El Estado dejó de garantizar la seguridad, y los ciudadanos buscaron refugio en los señores locales.
- Hoy: El Estado-Nación burgués se muestra incapaz de regular los flujos financieros globales o el cambio climático. La democracia representativa se vacía de contenido, convirtiéndose en una carcasa que solo gestiona la precariedad mientras las decisiones reales se toman en consejos de administración.
3. La Falacia de la «Desaparición del Estado»
Es crucial desmitificar la retórica de los actuales Anarcocapitalistas. Para un anarquista social, lo que ellos proponen no es la abolición del Estado, sino su absorción por el capital.

La «caída de la democracia burguesa» que observamos hoy no es el fin de la autoridad, sino el paso de una dominación basada en la ley (Estado de Derecho) a una basada en la gestión algorítmica. La IA permite a esta nueva oligarquía predecir, controlar y sofocar la disidencia sin necesidad de una burocracia estatal tradicional.

4. La IA como Herramienta de la Nueva Casta
Si en el siglo X la tecnología punta era el estribo y el castillo de mota, hoy es la Inteligencia Artificial. Esta tecnología actúa como el catalizador de una nueva estratificación social:
- Concentración Extrema: La IA requiere una infraestructura (servidores, energía, datos) que solo los mega-oligarcas pueden poseer, eliminando la competencia del «libre mercado».
- Soberanía Automatizada: Las decisiones políticas se disfrazan de «optimización técnica». Ya no se debate la justicia, se ejecuta el código.
- Vigilancia Panóptica: La IA otorga a los oligarcas una capacidad de vigilancia que haría palidecer a cualquier monarca medieval.
«El libertarismo de Silicon Valley no busca liberar al individuo, sino liberar al Capital de cualquier responsabilidad social, creando feudos digitales donde el dueño de la plataforma es el legislador, juez y verdugo.»
Desde una postura libertaria, solo podemos ver que la historia se repite en su forma de expropiación. La «caída del Estado» que celebran los Anarcocapitalistas actuales es, en realidad, la culminación del proyecto burgués: una sociedad donde el dinero es la única ley y donde la mayoría queda reducida a un nuevo tipo de servidumbre, ya no atada a la tierra, sino al servidor. Se nos presenta así a los anarquistas una curiosa disyuntiva que nos sirve para confrontar nuestros principios y nuestra fuerza real a la hora de enfrentar y afrontar los cambios que están por venir y ver si es posible pararlos o no.
Está claro que el estado burgués no es el aliado de la clase trabajadora sino todo lo contrario
¿El estado enemigo o amigo?
Si bien está claro que el estado burgués no es el aliado de la clase trabajadora sino todo lo contrario, nos encontramos que, ante los embates constantes y demoledores de la Alta burguesía a los servicios públicos. Los anarquistas como defensores de lo común frente a lo privado nos vemos en la obligación de defender los servicios públicos y de tal forma nos vemos defendiendo el estado frente a los liberales para defender dichos servicios. Toda una contradicción con la que navegar a futuro, pues de momento y a la falta de que tengamos la capacidad de crear herramientas efectivas de autogestión, no podemos dejar a los capitalistas apropiarse de todo aquello que nos pertenece a todos.
Falta de Militancia.
Los libertarios siempre hemos defendido la militancia como forma de aprendizaje de la idea, la mejor escuela es la acción directa. Entiéndase esta como la toma decisiones y acciones por parte de la clase trabajadora sin intermediarios y representantes electos, los cargos son exclusivamente de gestión y no de decisión. Pero la sociedad actual todo el mundo se ha acostumbrado a pagar por servicios como ya mencionaba anteriormente y la militancia no se entiende por parte de la mayoría social, lo cual dificulta el crecimiento y nos enfrenta a un dilema para el cual todavía no tenemos solución.
La profesionalización de la militancia es un camino muy peligroso y mata la gimnasia revolucionaria necesaria para el crecimiento de la idea. Pero a la vez depender del trabajo militante nos hace muy vulnerables a la dependencia de determinados cuadros y poco “competitivos“ con otras organizaciones políticas que crecen mucho más gracias a dicha profesionalización, pero perdiendo las ideas y convirtiéndose en agencias de servicios dentro del sistema. Otro dilema más que afrontar desde el punto de vista libertario.