
Escrito por:
Alex Santaolalla
La conciencia, a clase
Cookies y discursos
““N.E. En primer lugar, querida/o lector/a siento la tardanza en la llegada de este artículo. Estaba de merecidas vacaciones, ¡pero ya estoy aquí de vuelta! Gracias por el apoyo y un abrazaco bien grande.””
Una noche cerrada con unos 19 grados en la calle. Lunes de ésos que no suelo trabajar, pero me piden que haga una jornada extra y bueno… No hay mucho trabajo así que que paguen más por estar de cháchara con los compas del trabajo pensando sobre nuestra futura sección sindical sin apenas viajes es algo que suena la verdad muy bien.
Pues bien, me salta viaje y he de ir a la avd. De República Argentina, lugar céntrico de localización de empresas del telemárketing. Bien conocida por mí donde iba y siendo las 23:30 más o menos, horario de salida, me imaginaba a quién podría recoger.
-(Entra con cansancio) Hola, buenas noches.
+Hola muy buenas Sergio.
-Te doy el código, ¿no? (me lo da). Vale pues vámonos cuanto antes que estoy agotado.
+Claro (comienzo a conducir).
Le doy unos minutos de paz mental, pero me acaba pudiendo la curiosidad y la sociabilización andaluza que me corre por las venas:
+¿Una noche complicada?
-Sí bueno. Lo normal.
+Hay trabajos de los que se sale agotado ciertamente.
-El mío es uno de ésos, ¿sabes? De los que te parten la cabeza.
+No sé si puedo preguntar…
-No, no, adelante.
+¿En qué trabajas?
-Soy teleoperador. Atención al cliente en una multinacional del sector servicios.
+Lo siento, colega (se ríe).
-Ya bueno. Es un trabajo con mucha mano izquierda y un reloj en el culo.
+Yo estuve en tu sector hace un tiempo. Pero en ventas y sí, sé lo que dices.
-Sí, lo siento también colega… (no parece con muchas ganas de hablar así que callamos).

Pasan dos minutos y carraspea:
-Oye perdona, necesito hacerte una pregunta pero no quiero ofender ni nada, ¿eh?
+Jajaja, vas a necesitar esforzarte para ofender, pero adelante.
-Verás es que yo no suelo usar VTC pero las dos o tres veces que os he usado pues… Habéis sido amables. Como demasiado amables, ¿sabes? Entonces mi pregunta es si a ustedes os dan argumentarios tipo o scripts para socializar con los clientes y tratar, no sé, de hacernos sentir más cómodos por alguna razón o algo. Sin querer ofender, vamos.
+(No pude ocultar mi sorpresa) ¿¡Perdón!? JAJAJAJAJAJAJAJAJA. ¿Es una broma, no? Jajajaja.
-No, no. Lo digo en serio.
+(me giro para mirarle) Un momento, ¡vas en serio! Vaya, ahora no sé si reírme o preocuparme.
-No pretendo ofe…
+No, tranqui, tranqui. Vale, perdona por haberme reído, me pilló por sorpresa. Pero te contesto más preocupado que otra cosa: no. No nos dan argumentario, ni script ni cursos ni nada. Mis compis y yo te hablamos con la cordialidad que nos sale. Di cordialidad, amabilidad o sequedad. El que quiere ser transparente, lo es.
-Ah, vale gracias.
+¿Estabas dándole vueltas a si nuestra amabilidad va encaminada hacia tratar de hacerte sentir proclive a dejar propina?
-Pues… Sí, entre otras cosas. Verás, en la era en la que vivimos estamos siempre pensando en los datos, las cookies, la información… Todo pensado para hacerte más atractivo cosas que acabes comprando o cursos en los que gastarte el dinero y demás. Y claro, pensaba en que tu empresa tiene mis datos de la aplicación y que estabas siendo amable, como tus compañeros, y quería saber si se me estaba tratando de manipular para luego pedirme propina o que me la pida la app, o que me llamen para suscribirme a algo o no sé… Quizás es el cansancio.
Una sociedad que tiene la cabeza tan metida en la producción, para maximizar costes y esfuerzos y rentabilidad… Es una sociedad en la que nadie en su sano juicio querría vivir.
+Entiendo tu preocupación. Y en cierto modo hasta la comparto. Pero he de decir que en este caso no es así.
-En mi trabajo nos dan cursos de cómo convencer, cómo modular nuestra voz, qué discursos utilizar en reclamaciones de X cantidad de dinero, cómo presentar una oferta de ser necesario, y hasta nos dan diálogos enteros sobre conversaciones tipo y los tiempos adecuados para encararlas. Es deshumanizador. Y claro, ya uno se ralla y ya ves discursos en todos lados.
+No te preocupes, es comprensible. Y, ciertamente un poco sí que es así en un gran porcentaje de cosas. Es más, a día de hoy cuesta encontrar quien no aplique esa forma de actuar en relaciones interpersonales. Pero esta vez, siéntete a salvo. No tengo intención de convencerte de que te apuntes a mi curso de “Cómo ser un hombre exitoso bro compra mi curso que de verdad que esta vez no es una estafa”.
-Jajajajajaj…
Quedamos en silencio el resto del viaje, quizás la vergüenza o el cansancio le pudo. Y al llegar:
+Oye, una cosa sí que quería decirte (ya se había bajado del coche).
-Sí, dime.
+Ni se te ocurra caer en el botón de “darle propina al chófer de la app”. Me sentiría ofendido porque mi amabilidad habría sido comprada.
-Vale.Hecho. Pero las estrellas te las doy.
+Eso lo acepto con gusto. Ten buena noche.
-Igual.
Una sociedad que tiene la cabeza tan metida en la producción, las ventas, la ultramedición de todo para maximizar costes y esfuerzos y rentabilidad… Es una sociedad en la que nadie en su sano juicio querría vivir. Aprovecha para pensar si aplicas esto en tu vida y si quieres que sea así.
