
Escrito por:
Alex Santaolalla
La conciencia, a clase
Confeti viajero
Iban a dar las 04:00, cuando en la estación de autobuses me indican que recoja a Zsófia. No supe la alegría que me daría hablar con ella. Toda la conversación ocurre en una mezcla de inglés, andaluz y francés:
– Hola buenas noches.
+ Hola, muy buenas. Qué tal?
-Muy, muy muy bien, gracias (se le veía completamente ilusionada).
+ Pues cinturón y nos vamos (se lo pone). He de decir que es la primera vez que veo a alguien salir de la estación de autobuses a esta hora con esa alegría. Ha sido una buena noche, supongo.
-(ríe) Pues sí. Pero no una noche, han sido cinco días cansadísimos pero por fin lo hemos hecho. Dieciséis años hemos tardado. Pero por fin lo hemos conseguido. Hemos echado a Orbán. (se echa a reír).
+ Un momento, ¿Orbán? ¿Dices Viktor Orbán? ¿El presidente de Hungría?
-Expresidente. Acabo de volver de mi país. Fui, como muchos de todos lados, a votar para echarle del poder.

+Espera un segundo: ¿te fuiste en autobús a Hungría para poder votar en contra suya? Pero ¿cuánto tiempo ha sido eso?
– Pues fueron 47 horas de ida y 48 de vuelta. Pero es que hacía falta.
+Vale, alucino. Supongo que eres algún tipo de activista húngara exiliada que hace lo que puede, ¿no?
95 horas de autobús para echar a Viktor Orbán
-No he entendido completamente pero yo vivo aquí. Estoy instalada aquí y tengo mi vida aquí. Pero no puedo olvidar a mi gente (se pone algo más seria). Mi pueblo, mi gente ha estado sufriendo la maldad de un hombrecillo ignorante, misógino, inculto, xenófobo, cruel, antisindical, racista y clasista durante mucho tiempo. A ver, dos meses ya hubiesen sido demasiado tiempo, pero nos decía que había que hacer cosas para evitar que Hungría nos fuese arrebatada. ¿Arrebatada por quién? Somos un país con una lengua que sólo hablamos nosotras, la persona que viene, viene a estudiar y trabajar. No puedes aprovecharte de un país que te lo pone tan difícil desde el principio sólo para entrar en él. No somos un país rico, no somos un país del que se puedan aprovechar para usar de puente para ir a otro. Sólo somos un país que vive según nuestras normas sociales y que no quiere más que seguir adelante. Los inmigrantes, los extranjeros, los gays, los trans… Allí sólo hay gente trabajadora.
+Se sedujo al pueblo para mantenerlo atado, por lo que dices.
-Con miedo. Miedo a perdernos, miedo a dejar de ser húngaros, ¡como si fuera posible! Miedo con crisis económica, miedo en el trabajo, con el embarazo, con la comida… Sólo miedo. Pero ya no más. Los movimientos de trabajadoras, sindicatos, sociales ya no quieren eso más. Hemos aparecido allí todo el mundo hace unos días para votar en persona, para que no hubiese problema con el conteo de votos. Muchos han sido organizados para facilitar el viaje a quienes no podían pagarlos y se han hecho colectas desde los barrios trabajadores, pero algunos hemos sentido la oportunidad de defendernos incluso desde tan lejos. Y es que había que ir: a los fascistas que limitan nuestra libertad de vivir se les expulsa en persona y mirándole a los ojos. ¡Y eso hemos hecho! (vuelve a reír)
La clase obrera no entiende de “ayer” u “olvido”. Entiende de “futuro justo” y “esfuerzo colectivo”.
+Me alegro mucho de que os hayáis librado de él y su camarilla. Pero tengo una duda Szófia: llevando tanto años en el poder, no teméis que se quede dando un golpe de estado o algo por el estilo?
-Facilitaría las cosas en mi país, creo. Porque dejaría la puerta abierta a que no pudiese esconderse en otros lados y dejase de ser un problema con esas formas de pensar.
+Ah, entiendo. Bueno, sea como sea, ¡enhorabuena!
-Mañana pienso contárselo a todos mis alumnos.
+¿Eres profe?
-Sí, de inglés aunque también estoy recibiendo clases de español pero aún no logro entenderlo todo perfectamente.
+Bueno, eso es por el andaluz, que cuesta entenderse.
Llegábamos a su destino y seguimos hablando sobre los idiomas, pero me es imposible dejar de sonreír cuando pienso en la cantidad de personas que viven en otros países viajando de vuelta sólo para luchar como pueblo contra las injusticias fascistas de un tipo acomplejado y cobarde. La clase obrera no entiende de “ayer” u “olvido”. Entiende de “futuro justo” y “esfuerzo colectivo”.
Muchas gracias Zsófia por tu ejemplo.
(Enhorabuena, Hungría)
