
Limancar, y por consiguiente el Excelentísimo Ayuntamiento de Carmona, siguen fomentando la precariedad laboral. La combinación de contratos a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT), la externalización de servicios y la paralización de la oferta de empleo público de 2024 conforman un cóctel perfecto de empleos errantes, miserables, inestables y mal remunerados.
La empresa continúa contratando trabajadoras y trabajadores mediante una ETT, lo que implica que, desempeñando el mismo trabajo, haya compañeros y compañeras sin derecho a enfermar, sin permisos para asuntos propios, sin vacaciones, sin acceso a ayudas sociales, sin pagas extra, con salarios inferiores y una temporalidad extrema. Además, la reducción salarial repercute en las bases de cotización, afectando directamente a la futura jubilación, que por otro lado intentan sabotear desde otras administraciones con una «jubilación voluntaria» a los 72 años.
Se argumenta que estos contratos solo afectan a «puestos estructurales» y que, por tanto, no se pueden cubrir mediante la bolsa de empleo. Sin embargo, los puestos estructurales no surgen de la noche a la mañana, como sí ocurre con bajas por enfermedad o accidentes. Estas plazas deberían estar planificadas con antelación, en lugar de depender de una mala gestión o de exigencias imprevistas de alguna Consejería. Pero, por supuesto, es mucho más fácil contratar trabajadores precarios que ofrecer empleos que garanticen estabilidad.
Por otro lado, las plazas ofertadas siguen sin materializarse. Un claro ejemplo es la oferta de empleo público de 2024 del Ayuntamiento de Carmona, que parece haber sido publicada únicamente porque estaba presupuestada y debía anunciarse. Sin embargo, los hechos demuestran que no hay voluntad de avanzar: no existen bases elaboradas ni una fecha prevista para los exámenes.

La externalización de servicios en Limancar sigue el mismo patrón. Algunas de las tareas que desempeñan estas empresas tienen carácter permanente, como la jardinería, albañilería o fontanería. En lugar de privatizar estos trabajos, deberían ofertarse plazas que cubran las necesidades del municipio con empleos de calidad.
Una vez más, ofrecer estabilidad laboral con sueldos y derechos dignos parecen ser una utopía. En su lugar, se opta por enriquecer empresas privadas que explotan a sus trabajadores con jornadas interminables y salarios irrisorios.
…sueldos y derechos dignos parecen ser una utopía
A todo esto se suma la ausencia de una Relación de Puestos de Trabajo (RPT), una Valoración de Puestos de Trabajo (VPT) y un Plan de Igualdad. Desde CNT Limancar, denunciamos que seguimos sin mejoras salariales ni garantías laborales. Y, además, pretenden que echemos todas las horas extraordinarias y más y hacernos imposible la conciliación familiar. Las leyes son ignoradas y, además, se nos niega la aplicación del mismo convenio y los mismos derechos que disfrutan los trabajadores del Ayuntamiento. Para los políticos, seguimos siendo empleados de segunda, mirados con desprecio desde arriba.
Nos venden una ciudad «bien cuidada», pero descuidan a quienes la mantienen en pie: la clase trabajadora. No es de extrañar cuando al frente están políticos-empresarios, una élite que solo vela por los intereses de unos pocos, mientras el resto seguimos partiéndonos el lomo y dejándonos la salud.
